
aturdido por dos nostalgias enfrentadas como dos espejos,perdió su maravilloso sentido de la irrealidad,hasta que terminó por recomendarles a todos [...] que olvidaran cuánto él les había enseñado del mundo y del corazón humano[...],y que en cualquier lugar en que estuvieran recordaran siempre que el pasado era mentira,que la memoria no tenía caminos de regreso,que toda primavera antigua era irrecuperable,y que el amor más desatinado y tenaz era,de todos modos,una verdad efímera.
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